REFLEXION EN EL DIA DEL IDIOMA


La lengua más que ser el conducto a través del cual nos comunicamos, es el receptor de nuestros pensamientos; el medio de dar a conocer nuestras creencias, tradiciones, ideales, sueños y proyectos; es la forma más clara y concreta de escudriñar en la historia, igualmente es el medio que nos permite identificar la idiosincrasia a la cual pertenecemos, relevando los valores y principios que dieron lugar al idioma castellano, legado de Miguel de Cervantes Saavedra.

 

La lengua castellana contiene en su esencia una infinidad de virtudes que la sitúan en el primer lugar entre las demás; sus construcciones, variedad, modismos gramática y significados le dan un valor infinito; no obstante el paso de los años, el "modernismo", la tecnologÍ­a de punta y la jerga de las actuales generaciones le han ocasionado graves heridas, que aunque no son mortales, si atenta contra su pureza.  En consecuencia se hace necesario ennoblecer, depurar y enaltecer nuestra lengua madre, brindándole lo que le corresponde como herramienta de civilización y origen de la comunicación.

 

El idioma castellano es avizorado en esta época como una joya antigua que amerita cuidados intensivos, puesto que ha venido perdiendo su brillo y sencillez; tornándose en un tesoro que si bien es único dentro del contexto idiomático del universo, está expuesto a múltiples amenazas que atentan contra su soberanÍ­a, argumentados en un errado proceso evolutivo comunicacional.

 

Por lo anterior, debemos reflexionar respecto al tema, comprometernos con la salvaguarda de nuestro idioma, en el entendido que somos dueños de una herencia invaluable, que requiere retomar el castellano genuino de nuestros ancestros, protegerlo de las influencias nefastas que lo vienen menoscabando y tomar las banderas en su defensa, teniendo en cuenta lo que representa como sÍ­mbolo universal y patrimonio cultural y lingͼͭstico del mundo hispano.  

 

 

CARMEN TERESA DAZA MESA


Asistente Administrativa- Concejo Municipal de Duitama